Presentación

Las razones de mi decisión

Al término del presente período de gobierno en nuestra universidad, habiéndose celebrado la renovación de nuestro Claustro Universitario, primero, y convocado elecciones a Rector de manera acompasada, inmediatamente después, asumo la responsabilidad en el inicio de este documento de hacer un conciso ejercicio de rendición de cuentas, una reflexión del modo de gobernar empleado y una declaración de los motivos que me han llevado a presentarme a la reelección.

En primer lugar, considero importante, para contextualizar el primer ejercicio planteado, describir y reflexionar someramente sobre el amplio y variado procedimiento de toma de decisiones y el extenso sistema de rendición de cuentas establecido normativamente para el ejercicio de gobierno de la Universidad de Sevilla.

Con carácter general, los acuerdos ejecutivos de la acción de gobierno deben ser aprobados en las sesiones del Consejo de Gobierno, nuestro máximo órgano de gobierno y gestión y que lo conforman cincuenta y seis miembros en representación de todos los sectores y estamentos de la comunidad universitaria, incluidos tres miembros del Consejo Social. Es destacable en este sentido la celebración, durante este mandato, de casi una treintena de sesiones y la presentación, el debate y la toma de decisiones sobre un cuarto de millar de cuestiones.

Asimismo, el rector debe rendir cuentas ante el Claustro Universitario, máximo órgano representativo de la universidad, el cual está integrado por trescientos tres miembros en representación de los diferentes sectores de la comunidad universitaria y elegidos directamente por ella.

Ligada con la competencia esencial de la elección del/la rector/a de la universidad, el Claustro Universitario posee además la competencia de aprobar anualmente el informe de gobierno que el rector debe presentar una vez finalizado cada curso académico. Durante este período de gobierno se han celebrado cuatro claustros, los días 10 de enero de 2017, 12 de enero de 2018, 10 de diciembre de 2018 y 28 de octubre de 2019 con el propósito mencionado, habiéndose recibido amplios respaldos en las cuatro sesiones.

Además, el Claustro Universitario se ha reunido en otras dieciocho sesiones en las que ha ejercido la responsabilidad en las tomas de decisiones en la totalidad de las competencias que tiene estatuariamente asignadas. Deben ser destacadas las numerosas sesiones dedicadas a la discusión sobre el sistema de gobierno y el sistema de elección del/la rector/a de la universidad, la modificación del estatuto para acompasar los mandatos del Claustro y del/la rector/a, las modificaciones del Reglamento General Electoral y el Reglamento General de Investigación, y la renovación del propio Claustro en dos ocasiones durante el período de gobierno que ahora acaba.

Finalmente, pero no de menor importancia, corresponde al gobierno de la universidad, tras informe preceptivo favorable de su Consejo de Gobierno, la propuesta de los presupuestos anuales al Consejo Social, órgano de composición heterogénea en el que recae la participación de la sociedad en nuestra universidad. Del mismo modo, corresponde al Consejo Social la supervisión de las actividades económicas, con carácter general, y la aprobación de la liquidación de las cuentas anuales, con carácter particular. Es preceptivo, para ello, incluir informes de auditorías externas que valoren y enjuicien técnicamente las cuentas presentadas. Durante todo este periodo de gobierno, el Consejo Social ha aprobado nuestros presupuestos y ha liquidado nuestras cuentas anuales. Todo este proceso se completa con las evaluaciones externas tanto de los gobiernos autonómicos como nacionales, y las evaluaciones que la universidad recibe por parte de la Cámara de Cuentas de Andalucía y del Tribunal de Cuentas.

Tras la enumeración sucinta pero completa de los elementos principales del sistema de gobierno y de rendición de cuentas en la Universidad de Sevilla, deseo expresar mi valoración más positiva. Nuestra acción de gobierno se ha encaminado a implementar con eficacia y eficiencia los compromisos planteados en nuestro programa de gobierno que han sido cumplidos en su inmensa mayoría. Y la labor realizada ha recibido la aprobación por parte de todos los órganos de control que supervisan, valoran y enjuician nuestra trascendental tarea.

En mi opinión, y a diferencia de algunas corrientes actuales según las cuales los rectores deberíamos contar con una mayor independencia y con un mayor poder en la toma de decisiones, creo que el actual sistema de gobierno de la Universidad de Sevilla es obligadamente participativo por parte de todos los sectores de la comunidad; aconseja el alcance de amplios consensos, con carácter general; y considera de manera natural las diferentes sensibilidades existentes ante cualquier toma de decisión. Tras mi experiencia de gobierno, puedo afirmar que lo considero un sistema adecuado, que basa su razón de ser en la misma complejidad de su mecanismo. Sería mucho más sencillo gobernar a golpe de decisiones unipersonales. ¿Sería más bueno? No lo creo; sólo sería, si acaso, más rápido.

Esta conclusión me lleva, de manera directa, al segundo propósito de esta presentación: mi reflexión personal sobre el modo de gobernar empleado en todo este tiempo. Hemos realizado una acción de gobierno que se ha desarrollado a partir de tres principios básicos: la consecución de los compromisos adquiridos a partir de lo propuesto en nuestro programa de gobierno; el diálogo permanente con todos los sectores, estamentos y sensibilidades de la comunidad con el propósito de optimizar el diseño de las acciones concretas; y la búsqueda permanente de la toma de decisiones con los mayores apoyos. Ello ha exigido un estudio inicial profundo inicial de la situación de la universidad, de sus necesidades y de sus amenazas; una cercanía directa con las personas, con los diferentes órganos de la institución y con las instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, que conectan con nuestra actividad; y, finalmente, ha demandado la flexibilidad necesaria para modular las acciones a realizar con la mirada más amplia, sin renunciar a los objetivos comprometidos e incorporando el mayor número de sensibilidades.

Debo expresar, en todo este camino, el reconocimiento más profundo y mi mayor orgullo de pertenencia a nuestra Universidad. En primer lugar, a las personas: la sabiduría, el esfuerzo y el compromiso de todos los servidores públicos de nuestra institución han sido especialmente encomiables. Las personas que componen el personal docente e investigador y el personal de administración y servicios han dado un ejemplo digno del servicio esencial que prestamos. Nuestros estudiantes, razón de ser primera de nuestra institución, nos han devuelto con creces todo el esfuerzo y trabajo: su imagen tanto a nivel nacional como internacional, su participación en las actividades organizadas y sus efectos sobre la sociedad en su conjunto lo ponen sin duda de manifiesto. Y, en segundo lugar, al conjunto de estructuras y representantes de la institución: los Departamentos, los Centros, los Institutos de Investigación, los Servicios Centrales, las representaciones sindicales, las diferentes mesas de negociación, las asociaciones estudiantiles y el conjunto de los diferentes colectivos. Todos ellos han aportado la fuente esencial para el diálogo constante, para la crítica diaria, para la presentación continua de alternativas y para la necesaria confrontación de propuestas que nos ha permitido tener el mayor número de elementos de análisis para la toma final de decisiones.

Los resultados objetivos muestran datos suficientemente elocuentes: la inmensa mayoría de los acuerdos del Consejo de Gobierno se han adoptado por asentimiento y los acuerdos adoptados por el Claustro Universitario han recibido amplias mayorías. Quiero destacar, por la dificultad de los temas en particular y por la naturaleza ilustrativa del mensaje acerca del modo de gobernar, el respaldo que alcanzó el acuerdo del nuevo baremo para la contratación de profesores, que recibió, tras numerosos meses de trabajo, el asentimiento del Consejo de Gobierno y el respaldo del Comité de Empresa con la presencia de la totalidad de las centrales sindicales. Igualmente, el apoyo del 94% del Claustro Universitario a la modificación del Reglamento General Electoral para acompasar de los mandatos del Claustro y del/la rector/a de la Universidad.

Tengo la percepción de haber recorrido un camino colectivo. Y siento el resultado como el producto de un trabajo conjunto, en el que todos hemos representado un papel crucial. Debo admitir que, aunque hemos cumplido la gran mayoría de los compromisos adquiridos, algunos quedaron pendientes y otros tuvimos que descartarlos. También han existido errores en el conjunto de la actividad desarrollada, bien por equivocación, bien por omisión. Y yo soy el único responsable de todos ellos. No obstante, son extraordinariamente más numerosos los éxitos y los logros. Y éstos sólo pueden ser responsabilidad de la completa comunidad de personas que conforman nuestra centenaria institución.

Por todo ello, he decidido presentar mi candidatura a rector de la Universidad de Sevilla para el período 2020 – 2024. Lo hago con enorme sentido de la responsabilidad, con una gran ilusión y con una elevada esperanza.

Durante estos años de gobierno, la universidad ha reforzado su presencia institucional y ha protagonizado muy en primera línea la defensa de la universidad pública como única institución garante de la igualdad de oportunidades para el acceso y la formación universitaria. Durante estos años se ha defendido con ahínco el principio constitucional de autonomía universitaria aliado con un plan de acción intenso de mecanismos de rendición de cuentas a la sociedad y de transparencia. Y, además, durante estos años se ha realizado una labor centrada en las personas. Todo ello se ha hecho, no se debe olvidar, en tiempos de elevada incertidumbre a nivel autonómico, nacional e internacional.

Tengo la ilusión de liderar un nuevo proyecto que, partiendo de lo ya realizado, nos permita avanzar sustancialmente en los logros claves de las funciones de formación, investigación, transferencia y cultura que tenemos asignadas. Un proyecto inclusivo y sensible con las personas, foco central de toda su esencia, cargado de una elevada responsabilidad social y comprometido con los retos mundiales del siglo XXI. Y un proyecto de naturaleza transversal que, conectado con las transformaciones digitales y tecnológicas actuales e inspirado en nuestro Plan Estratégico aprobado para el período 2018 – 2025, ha sido diseñado con una doble mirada: amplia hacia el espacio internacional, y con impacto hacia el entorno más local.

Creo que cuento con la experiencia para su desarrollo, avalado en el conjunto de mi tarea profesional, con carácter general, y en el trabajo realizado como rector en el período que ahora acaba, con carácter particular. Y cuento con el apoyo de todo el equipo de gobierno que me ha arropado en todo este camino y al que debo agradecerle el inmenso trabajo y esfuerzo realizado. Cuento, finalmente, con el ánimo de numerosas personas de nuestra comunidad que me han alentado para que tomara la decisión de presentar esta candidatura.

A continuación, encontrarán un proyecto organizado en cuatro bloques. En el primero describiré mi visión actual de la Universidad de Sevilla, las condiciones de contorno que nos determinan a nivel nacional e internacional, y las amenazas y las oportunidades que identifico de cara a los retos que deberemos afrontar. En el segundo describiré las bases fundamentales del programa que presento y los planteamientos que determinarán las acciones particulares de gobierno. En el tercero enumero el conjunto de acciones concretas planteadas con indicadores objetivos de evaluación de su realización y con una visión realista y prudente que confiera una dosis de viabilidad adecuada al proyecto. Finalmente, el último apartado propondrá una estructura de gobierno para el desarrollo eficiente de la gestión planteada.

El futuro de nuestra institución debe ser planificado, decidido y ejecutado por la propia Universidad de Sevilla. No creo en modelos de gobernanza que nos arrebaten este derecho fundamental. Y estoy convencido en la construcción de un futuro para nuestra universidad que, basado en el conocimiento y en la innovación, y crecido desde el diálogo y el debate riguroso, trascienda a la sociedad a la que nos debemos y sea motor de progreso, de cultura y de libertad. Las personas son lo más valioso de la sociedad, en general, y de la universidad, en particular. El presente proyecto está hecho desde ellas y para ellas.

Le invito a su lectura y espero granjearme su confianza y su apoyo para poder realizarlo.